Palacio del Infante Don Luis de Borbón

Introducción por el Infante don Luis

Introducción en Arenas de San Pedro

Llegué a Arenas de San Pedro por primera vez en 1778, en un principio, me establecí con mi familia en la Casa Lleget, pero se nos quedaba pequeña por lo que más adelante me trasladé al Palacio Viejo, edificio que a pesar de ser ampliado y mejorado seguía resultándonos incómodo.

Yo me sentía tan bien en Arenas, que finalmente, decidí construir una casa digna en lo alto de la Villa, en el paraje conocido como la Mosquera, que tenía unas vistas privilegiadas de la Sierra de Gredos y su entorno.

Para ello, confié la labor al mejor arquitecto español de la época Ventura Rodríguez, a sus colaboradores. Las obras avanzaron con rapidez y en 1783 me mudé con mi familia al ala derecha, ya acabada. Aquí disfruté de mis grandes pasiones, la música, la ciencia y el arte. Y tuve mi pequeña corte en uno de los rincones más bonitos de España. Tenía todo lo que quería, mi gabinete de ciencias, a mis buenos amigos Boccherini y Goya, la posibilidad de cazar cada vez que quería, mi mujer y mis hijos. Pero me faltaba el reconocimiento que por mi condición y nacimiento merecía tener.

Tras mi muerte y el traslado de mis hijos a Toledo, se vació el contenido de mi casa y fue llevado a Boadilla del Monte para ser inventariado. Mi palacio empezó a deteriorarse progresivamente y sufrió multitud de avatares, la ocupación de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia.

Fue seminario menor entre 1868 y 1869. En 1913 fue vendido a un arénense, José Rodríguez Morcón, y en 1943 al obispado de Ávila, quien adapta las estancias para utilizarlo como seminario hasta 1972.

Finalmente, en 1988 el Ayuntamiento de Arenas, compra el edificio en avanzado estado de deterioro y desde entonces viene realizando acciones de rehabilitación y mejora con el objetivo de devolver a mi casa su esplendor.