Palacio del Infante Don Luis de Borbón
Luis María de Borbón y Vallabriga, nace el 22 de mayo de 1777 en Cadalso de los Vidrios, sin privilegios y honores, debido al cumplimiento de la Pragmática Sanción impuesta por el Rey Carlos III para evitar problemas sucesorios. Pasa la mayor parte de su infancia en Arenas de San Pedro, donde recibe una educación ilustrada de maestros como Estanislao de Lugo o Luigi Boccherini. A la muerte de su padre, con 8 años de edad, es trasladado a Toledo bajo la tutela del cardenal Lorenzana donde se forma en toda clase de materias. Recibe su primera tonsura con quince años. Se doctora en Cánones y Leyes en la Universidad de Toledo y sucede en el título de Conde de Chinchón a su padre. Su vocación religiosa le hace tener ambiciones eclesiásticas; y éstas, se ven favorecidas por el matrimonio de su hermana con Manuel Godoy. En 1799 se ordena sacerdote y se convierte en arzobispo de Sevilla, después cardenal de Santa María de la Scala, arzobispo de Toledo y otros títulos tanto en el ámbito religioso como en el civil. Con la entrada de los franceses en España en 1808, se traslada a Toledo junto a su hermana María Teresa, allí vive un motín popular donde ve peligrar la seguridad de su persona por su parentesco con Godoy. Los franceses siguen avanzando y esto le hace trasladarse en 1810 a Cádiz donde jura lealtad a las Cortes. Durante los momentos más duros de la guerra se retira a Portugal y en 1812 vuelve a Cádiz y reconoce la Constitución española. Todos estos hechos le hacen ganar la simpatía del grupo liberal y es elegido consejero de Estado y presidente de la Regencia. Firma medidas represivas contra el clero anticonstitucional y procesa a obispos y sacerdotes lo que le enfrenta con el clero más conservador. En 1814 es el encargado de recibir a Fernando VII que regresa a España una vez firmado el Tratado de Valençay. El Rey reinstaura el gobierno absolutista por lo que Luis María pierde su favor y es desterrado a Toledo donde tiene que renunciar a la mitra de Sevilla y a su cargo de visitador apostólico. En 1820, con los liberales otra vez en el poder, Luis María es elegido presidente de la Junta Provisional Consultiva y posteriormente se incorpora al Consejo de Estado hasta su muerte. Aunque tiene roces importantes con el régimen liberal, su afinidad al mismo le cuesta severas reprimendas de Roma. En 1823 la salud del cardenal, ya de por sí débil, empeora aún más y fallece el 19 de marzo de ese mismo año, lo que le salvó de la dura represión que se desató contra los liberales poco tiempo después. Se encuentra enterrado en la sacristía de la catedral de Toledo.
