Palacio del Infante Don Luis de Borbón

Capilla y arquitectura del palacio

El palacio fue pensado para recopilar buena parte de las colecciones artísticas y científicas del infante Don Luis. Por ello, su distribución importada de Francia, amplía los espacios íntimos que permiten la creación de gabinetes. El vestíbulo está dividido en tres tramos por pilares de granito que sostienen una bóveda ojival y cuenta con una hornacina a cada lateral. De frente se encuentra la escalera monumental, en su momento adornada con estatuas y jarrones. En la planta baja estaba la antecámara con retratos de filósofos y científicos, la biblioteca, el gabinete de historia Natural, los gabinetes de pintura y las salas de tapices con algunos procedentes de Bruselas. Algunas cerraduras procedían de Inglaterra y estaban guarnecidas de latón. Por detrás de la escalera se encuentran la bodega, el comedor y la cocina. Las salas más cercanas a los jardines se cree, que fueron los salones. En la primera planta están los aposentos. Las habitaciones de D. Luis dando al patio interior y las de María Teresa a la fachada principal. Entre ambas se encontraba el oratorio, donde nos encontramos, una estancia circular coronada con una cúpula iluminada por una linternilla y decorada por un zócalo con pilastras corintias y friso con gotas. El suelo es de parqué en forma de estrella y es el único suelo original del que aun podemos disfrutar en el palacio. En su decoración, contaba con un templete neoclásico versallesco para albergar el sagrario; pieza que hoy en día, podemos ver en la parroquia de Nuestra señora de la Asunción en Arenas. La pareja accedía desde sus aposentos para asistir a misa a diario. Las habitaciones de los niños daban a la fachada norte. Los criados más cercanos se alojaban en la segunda planta donde contaban con habitaciones, cocinas y comedores. Las paredes del palacio se ornamentaban sobriamente con pilastras y columnas corintias ya que albergaban pinturas y tapices.