Sala medieval en Arenas de San Pedro

Castillo de la Triste Condesa

Sala Medieval: Doña Juana de Pimentel

Nacida en 1404 en Castilla, era miembro de dos de los linajes castellanos más poderosos: los Pimentel y los Enríquez. Hija de Rodrigo Alonso Pimentel, II conde de Benavente, y Leonor Enríquez, hija de los señores de Medina de Rioseco. Recibiría el señorío de Arenas de San Pedro, de la mano de su padre como dote al casarse con, Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, Gran Maestre de la Orden de Santiago y valido de Juan II de Castilla. De su matrimonio con Álvaro de Luna nacieron dos hijos: Juan de Luna Pimentel, II conde de San Esteban de Gormaz. Y María de Luna Pimentel, casada con Iñigo Hurtado de Mendoza, II duque del Infantado. Tras quedar viuda, al ser ajusticiado el Condestable en 1453, dedicará sus actividades y esfuerzos a recuperar el patrimonio de sus hijos y recuperar la memoria y figura de su marido. Al enviudar, no mostró recato y recogimiento, sino todo lo contrario, fue una mujer luchadora, rebelde y valiente que firmaba sus documentos como "La Triste Condesa" y fue capaz de enfrentarse con sus tropas al monarca castellano Enrique IV y a su valido, Juan Pacheco, marqués de Villena, a quien Doña Juana acusaba de ser el culpable de la muerte de su marido y con quien tendrá múltiples enfrentamientos a lo largo de su vida con su hija María de Luna y su nieta Juana de Luna como protagonistas. María de Luna era una de las mujeres más ricas de su época y por lo tanto una de las más apreciada para realizar matrimonios de conveniencia entre la nobleza castellana. Dos de las familias más poderosas la pidieron en matrimonio, Los Pacheco y los Mendoza. Y tras un episodio que bien podría aparecer en cualquier película medieval, finalmente fueron los Mendoza quienes consiguieron el matrimonio con la deseada Doña María. Su alianza con esta poderosa familia, tras el matrimonio con el heredero a la Casa del Infantado, le ayudó en la defensa de sus señoríos y los intereses de su linaje. Finalmente, tras una vida plena y llena de avatares, falleció en Guadalajara y está enterrada en la Catedral de Toledo junto a su esposo Don Álvaro..