
Castillo de la Triste Condesa

Castillo de la Triste Condesa
Arenas de San Pedro. Siempre incendiada y siempre fiel.
Esta es la leyenda que al menos desde 1844 identifica al pueblo de Arenas en su escudo heráldico.
Si miran al frente de esta sala, presidiendo la mesa de conferencias está el escudo de nuestra ciudad. Símbolo y reflejo de algunos de los episodios que indiscutiblemente, han marcado nuestra historia.
¿Por qué siempre incendiada y siempre fiel?
En 1809 España se encontraba inmersa en la Guerra de la Independencia contra los ejércitos de Napoleón Bonaparte, en el mes de febrero de ese mismo año, un destacamento francés llegó a Arenas con la intención de saquear nuestra villa, y los vecinos de entonces lejos de permitírselo, les hicieron frente matando a muchos de ellos, evitando el saqueo y defendiendo nuestro pueblo y a nuestras gentes.
Días después llegó la represalia, un importante destacamento de franceses comandados por el General Leval, incendiaron más de 300 casas, el Ayuntamiento, el Archivo Municipal, la escuela, el convento de las Agustinas situado en la plazuela y el convento de la Virgen del Pilar situado en San Agustín.
31 vecinos de nuestra ciudad fueron asesinados, otros muchos dispersados y maltratados, muchas casas y edificios saqueados, siendo destruidos barrios enteros. Sin duda fueron unos acontecimientos aciagos y que marcaron nuestro pueblo y nuestra historia hasta el punto de señalar nuestra leyenda. Siempre incendiada y siempre fiel. Junto a la palma y la rama de olivo, símbolos de martirio y fortaleza.
La historia de los diferentes escudos que se han utilizado oficialmente en nuestra ciudad, la pueden ver representada en la fuente situada a las afueras de este castillo en la plaza “Siempre incendiada”