Arquitectura Religiosa

Ermita de los Remedios

1664

Pequeña capilla de piedra color crema con franjas de ladrillo rojizo que enmarcan la puerta, la ventana circular y las esquinas del edificio. La fachada principal remata en un tejado a dos aguas y, sobre él, se alza una pequeña espadaña —una torrecilla para colgar la campana— con un hueco en arco donde cuelga una sola campana. La entrada es una gran puerta de madera oscura tallada, rematada por un arco semicircular, y justo encima hay una ventana redonda con cristal dividido en cuatro partes.

Esta iglesia nació dos veces. La primera, como capilla de un hospital del siglo XVII dedicado a Nuestra Señora de los Remedios. La segunda, después de que ese hospital quedara en ruinas por el abandono, cuando fueron los propios devotos quienes la reconstruyeron. Esa historia de pérdida y recuperación está en el origen mismo de lo que hoy se ve en esta plaza.

La fábrica actual data de 1664. Desde fuera, la portada sur invita a detenerse: piedra trabajada, un arco de medio punto enmarcado por pilastras que le dan un porte sereno y equilibrado. Pero es al entrar cuando el espacio revela su verdadera forma. Una sola nave con planta de cruz griega, y sobre ella, una cúpula de media naranja que se alza antes del ábside, llenando el interior de una luz que parece suspendida.

En una de las últimas restauraciones, los trabajos sacaron a la luz algo inesperado: inscripciones de finales del siglo XVIII y tres ángeles en el altar mayor. Voces y figuras que habían permanecido ocultas durante generaciones, esperando ser encontradas.

Cada Viernes Santo, la Hermandad del Descendimiento, que tiene aquí su sede canónica, sale a procesionar por las calles de Ciudad Real. En ese momento, esta pequeña iglesia se convierte en punto de partida de algo mucho más grande: una devoción que lleva siglos renovándose, igual que el propio edificio.

Foto: José Alarcón / Fuente: turismo.ciudadreal.es / ciudadreal.es