Arquitectura Civil

Jardines del Prado

Escultura de bronce de tamaño mayor que el natural que representa a un hombre de pie, con sombrero de ala ancha, chaqueta y pantalón, sosteniendo una vara fina en las manos. La figura descansa sobre un pedestal de piedra clara en el que se lee la inscripción «Homenaje a la Pandorga». El personaje tiene una postura tranquila y segura, con el cuerpo ligeramente erguido y la mirada al frente.

Hay jardines que guardan algo más que sombra y silencio. Los Jardines del Prado llevan décadas siendo el lugar donde los vecinos de Ciudad Real vienen a respirar, a sentarse, a dejar pasar el tiempo. Están elevados sobre el nivel de la calle, como si quisieran ofrecer una perspectiva distinta de la ciudad que los rodea: la Catedral, el antiguo Casino, los museos. Un espacio que no está al margen de la historia, sino en su centro.

Aquí conviven dos esculturas que rinden homenaje a la Virgen del Prado y a La Pandorga, la fiesta más querida de la ciudad. No son adornos: son la memoria de una comunidad que sabe celebrar y que necesita un lugar donde hacerlo. Y ese lugar existe. En el corazón del jardín, el templete lleva años acogiendo música en verano, llenándose de voces y de gente.

Hay espacios que una ciudad construye para sí misma, no para los visitantes. Este es uno de ellos.

Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha / turismocastillalamancha.es