Esculturas

Miguel de Cervantes

Felipe García Coronado1927

Escultura de un hombre barbudo sentado, vestido con ropas de época que incluyen un cuello de volantes y calzas abombadas, tallada en bronce oscuro sobre un pedestal de piedra gris con una inscripción grabada en su frente. La figura mira al frente con gesto sereno, con las manos apoyadas sobre las rodillas y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. El conjunto transmite solidez y reposo, y el contraste entre el metal oscuro de la figura y la piedra clara del pedestal resulta muy llamativo.

Nos encontramos ante el monumento a Miguel de Cervantes, una escultura que desde 1927 preside la plaza que lleva su nombre en el corazón de Ciudad Real. La obra de Felipe García Coronado no es solo un homenaje al autor del Quijote, sino una declaración de identidad para esta ciudad manchega.

Cervantes escribió sobre La Mancha sin haberla recorrido completamente, pero su genio literario logró capturar el alma de estas tierras áridas y extensas donde ahora nos encontramos. Ciudad Real se ha apropiado de esa herencia cervantina, convirtiéndose en puerta de entrada al universo quijotesco.

El monumento forma parte de una ruta escultórica que transforma las calles en un museo al aire libre. Desde esta plaza central, la figura de Cervantes vigila el ir y venir de ciudadanos y visitantes, recordándonos que aquí, entre estos paisajes reales, nació la literatura más universal de nuestra lengua.

Observa cómo la escultura dialoga con el entorno urbano. No es casualidad su ubicación: desde aquí se puede intuir esa Mancha infinita que inspiró aventuras imposibles y sueños eternos.

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