Arco y Galerías del Torreón del Alcázar

Las galerías del Torreón del Alcázar: un viaje al pasado volcánico de Ciudad Real

Pasillo subterráneo estrecho y alargado excavado directamente en la roca, con paredes rugosas de tonos ocres, rojizos y grises que muestran las capas naturales del terreno volcánico. El techo es irregular y bajo, tallado en la misma piedra blanda, y el suelo es de tierra compactada. Al fondo se distingue un arco de ladrillo que separa una zona más iluminada y enlucida en blanco, creando un contraste llamativo entre la roca en bruto y la construcción posterior.

Al recorrer las galerías del Torreón del Alcázar, no solo estamos caminando por los restos de una fortificación medieval, sino también sobre la huella de un territorio con un pasado geológico fascinante.

Ciudad Real forma parte del llamado Campo de Calatrava, una de las zonas volcánicas más singulares de la península ibérica. Hace menos de 7,5 millones de años este territorio estuvo salpicado de volcanes que emitieron lava, cenizas y gases, configurando un paisaje que aún hoy deja su impronta.

Los materiales y el terreno sobre el que se asienta el Torreón del Alcázar están estrechamente vinculados a ese pasado volcánico. Las galerías subterráneas, que hoy podemos visitar, se excavaron sobre depósitos hidromagmáticos, resultado de erupciones donde el magma se encontró con agua subterránea, reventando las rocas preexistentes y el magma. Estos sedimentos, relativamente blandos, facilitaron la excavación de estas galerias.

Este vínculo entre arquitectura y geología nos habla de cómo las sociedades humanas aprovecharon los recursos naturales disponibles sin conocer su origen volcánico. Hoy, gracias a la ciencia, sabemos que nuestra ciudad se ha construido sobre un paisaje de erupciones volcánicas, erupciones muy especiales que dieron lugar a cráteres de explosión hidromagmáticos o maares, que con el paso del tiempo se han integrado en el entorno urbano.

Mientras recorres estas galerías, imagina por un instante ese pasado remoto donde el magma, el fuego interno de la Tierra, modelaba el suelo sobre el que siglos más tarde se levantaría esta fortaleza.

Las galerías del Torreón del Alcázar son, por tanto, algo más que un vestigio histórico: son también una ventana al pasado volcánico de Ciudad Real, un recordatorio de que incluso los espacios más urbanos tienen raíces profundas en la historia geológica del planeta.