Esculturas
Don Quijote y Sancho en el Olmo Centenario
Francisco Ortega2018

Esculturas
Francisco Ortega2018

Venidos aquí, Sancho y yo, nacidos no del bronce ni de la piedra, sino de un olmo centenario. Francisco Ortega me talló en 2018 junto a mi fiel escudero, a la entrada del Parque de Gasset, dando nueva vida a un árbol antiguo para convertirlo en memoria visible de nuestras andanzas.
No es poca maravilla que un tronco, marcado por el tiempo, se vuelva relato. En esta pieza se unen naturaleza, ciudad y literatura de manera singular. El árbol, que ha visto pasar generaciones de ciudadrealeños, nos sostiene ahora como si también él hubiera leído nuestras aventuras y hubiese querido guardarlas en su propia corteza.
Siempre creí que el mundo estaba lleno de señales para quien supiera mirarlas. Unos ven un árbol viejo que podría haber sido talado; otros, una obra de arte que forma parte de la ruta escultórica de la ciudad. Yo veo una prueba de que la imaginación transforma cuanto toca, que la literatura puede echar raíces literales en el corazón de una ciudad.
Como escribiera Cervantes de mí, "seco de carnes, enjuto de rostro", sigo cabalgando junto a mi escudero, pero aquí lo hacemos desde la madera, como si el tiempo nos hubiera dado por fin el descanso que tanto buscamos. En este olmo centenario encontramos hogar, vigilando la entrada del parque, recordando a quienes pasan que los sueños, cuando se tallan con paciencia, pueden durar siglos.
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