Esculturas

Don Quijote

Joaquín García Donaire1967

Escultura de bronce de tamaño monumental que representa a Don Quijote a caballo, colocada sobre un pedestal de piedra gris. El caballero, delgado y con armadura, cabalga sobre un caballo encabritado con las patas delanteras en el aire, en una pose llena de energía y movimiento. Con un brazo extiende hacia adelante una lanza larga y fina que apunta al cielo, mientras que del otro cuelga un escudo redondo y liso.

Deteneos un momento ante mi figura. Soy don Quijote, aquí alzado en la Plaza del Pilar, convertido en escultura por Joaquín García Donaire en 1967. No estoy en un castillo ni en un camino polvoriento, sino en el corazón de Ciudad Real, donde mi sombra sigue recordando que La Mancha no es solo una tierra, sino también una manera de mirar el mundo.

Esta estatua forma parte del itinerario municipal de esculturas al aire libre y refuerza ese vínculo entre la ciudad y el universo cervantino. No es poca cosa: yo, que fui caballero de sueños, permanezco aquí como símbolo de una tierra que ha hecho de mi locura una bandera cultural.

Y si me miráis bien, acaso comprendáis aquello que dije al comenzar mis aventuras: “la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. [long pause] Tal vez por eso sigo en pie: porque imaginar otro mundo también es una forma de libertad.