Arquitectura Religiosa

Real Casa de la Misericordia

siglo XVIII

Edificio de dos plantas construido en piedra de color ocre claro, con una fachada simétrica y sobria. En el centro hay una gran puerta de madera oscura de doble hoja, sobre la que se abre un balcón con barandilla de hierro forjado negro y una ventana con marco de madera. A los lados se ven ventanas más pequeñas con rejas. Lo más llamativo es el remate superior en forma de tejado a dos aguas, donde destaca un gran escudo real esculpido en piedra con una corona encima.

Nos encontramos ante un edificio que cuenta una historia de transformación y servicio a lo largo de más de dos siglos. Esta construcción del siglo XVIII nació por voluntad del Cardenal Lorenzana como Casa de Caridad y Misericordia, un lugar destinado a ofrecer trabajo y refugio a desempleados, mujeres y personas desfavorecidas de la época.

La arquitectura del edificio refleja el carácter institucional y benéfico de su origen. Su fachada principal nos recibe con la solemnidad propia del siglo XVIII, coronada por un frontón que exhibe el escudo real de Carlos III con el Toisón de Oro, símbolo del poder real que respaldaba esta obra social. La fachada trasera, por su parte, luce el escudo del propio Cardenal Lorenzana, recordándonos al impulsor de este proyecto.

Al adentrarnos en el interior, descubrimos una organización espacial típica de las instituciones religiosas de la época. La antigua iglesia conserva su estructura original de nave única y testero plano, un diseño funcional que permitía acoger a la comunidad para el culto.

Los dos claustros constituyen el corazón arquitectónico del conjunto. Estos espacios, pensados para la contemplación y el encuentro, albergan hoy elementos que enriquecen su valor patrimonial. En uno de ellos podemos admirar un arco mudéjar procedente de la antigua judería de Ciudad Real, descubierto en 1991, que nos conecta con las raíces medievales de la ciudad. El zaguán se ve embellecido por un friso de cerámica de Talavera que recorre todo su perímetro, aportando color y tradición artesanal.

Hoy, este edificio que nació para servir a los más necesitados ha encontrado una nueva vocación como sede del rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, manteniendo así su espíritu de servicio a la comunidad, ahora desde la educación superior.

turismo.ciudadreal.es / ciudadreal.es