Esculturas

Don Quijote y Rocinante. Sancho y Rucio

Fernando Mayoral1999 y 2004

Dos esculturas de bronce de color verde oscuro, colocadas sobre pedestales de piedra gris, representan a Don Quijote montado sobre Rocinante y, algo más atrás, a Sancho Panza con su burro el Rucio. En el grupo principal, el caballo aparece agachado con las patas dobladas, casi derrumbándose, mientras el jinete con lanza sostiene las riendas; la silla de montar muestra un gran escudo circular con relieves muy elaborados. Las figuras son de tamaño natural o algo mayor, con una textura rugosa y expresiva que da sensación de movimiento y esfuerzo.

Mírennos bien, que aquí no andamos de paso. Por un lado, mi señor don Quijote con Rocinante; por otro, yo, Sancho Panza, junto a mi buen Rucio. Estas esculturas, obra de Fernando Mayoral, fueron incorporadas en dos momentos: primero yo con mi burro, en 1999, y después mi amo con su caballo, en 2004. Juntas forman un conjunto que llena este paseo de memoria cervantina.

Aquí, en el entorno del Parque de Gasset, seguimos caminando sin movernos, como si la ciudad entera se hubiera convertido en camino. Eso tiene algo de verdad quijotesca: convertir un paseo urbano en aventura, y una escultura en relato.

Mi señor veía gigantes donde otros veían molinos. Yo, que soy hombre de refranes y de pan, aprendí junto a él que el mundo cambia según quien lo mire. Y aunque más de una vez pensé que estaba loco, también supe que en sus desvaríos cabía una nobleza rara. Porque, al fin y al cabo, cada ciudad necesita sus sueños… y también quien los acompañe.