Catedral de Santa María del Prado
Exterior - Catedral de Santa María del Prado
Comienzo en s. XIII, finalizada en s. XV

Catedral de Santa María del Prado
Comienzo en s. XIII, finalizada en s. XV

Imagínate por un momento que una iglesia pudiera contarte su historia. Esta catedral que tienes ante ti lo haría con la voz de ocho siglos de transformaciones. Lo que comenzó como una pequeña parroquia del siglo trece se ha convertido en la catedral de Ciudad Real, pero su secreto está en que nunca dejó de crecer.
Fíjate en esa torre que se alza sesenta y dos metros sobre nosotros. En realidad, es una torre dentro de otra torre. Sobre la torre original se levantó otra en 1625, y cuando el terremoto de Lisboa de 1755 la afectó, hubo que demolerla. En el siglo diecinueve, el arquitecto Joaquín Romero levantó la actual sobre la antigua demolida y se encontró, curiosamente, con una torre interior y otra envolvente. Es como esas muñecas rusas que se abren una dentro de otra.
Si caminas alrededor del edificio, verás que cada fachada cuenta una época diferente. En la fachada poniente, ese rosetón lobulado que parece un encaje de piedra es del siglo trece, hermano gemelo del que puedes ver en la ermita de Alarcos. En la fachada este, esa ventana especial del Camarín permite que la Virgen del Prado quede iluminada toda la noche para quien pase por la calle.
Pero quizás lo más fascinante es pensar que esta catedral es como un libro de arquitectura viviente. Gótico, renacentista, elementos del siglo diecinueve... cada generación añadió su capítulo. Cuando mires esa cúpula de escamas de colores que corona la torre, recuerda que es de 1901, el toque final de una historia que comenzó hace ochocientos años y que sigue escribiéndose.