Arquitectura Religiosa
Iglesia de San Pedro: interior del templo
siglo XIII (inicio construcción)

Arquitectura Religiosa
siglo XIII (inicio construcción)

Imagínate estar en el epicentro de un terremoto y sentir cómo la tierra se mueve bajo tus pies. Eso mismo le pasó a este templo el 24 de abril de 1431. Si observas con atención uno de los ocho machones que sostienen los arcos, verás una pequeña inclinación que aún hoy cuenta esa historia de hace casi seiscientos años.
Estás en un espacio que respira historia por cada piedra. Las tres naves se alzan ante ti con esa elegancia del gótico tardío, donde los arcos ligeramente apuntados descansan sobre columnas cilíndricas coronadas por capiteles que parecen un herbario de piedra. Cada uno muestra hojas de plantas diferentes, como si el maestro cantero hubiera querido traer todo un jardín al interior del templo.
Alza la vista hacia la capilla mayor. Esa bóveda que ves, con sus nervios gruesos y bien trazados, nace de un florón central como si fuera una flor de piedra abriéndose hacia el cielo. Y fíjate en los rosetones ojivales que coronan cada arco de la nave central: son como ojos de luz que vigilan el paso de los siglos.
Pero aquí cada rincón tiene su propia historia. Doña Juana Monzolo Treviño de Loaisa quiso dejar su huella en tiempos de los Reyes Católicos y mandó construir la capilla de San Juan Bautista. Su portada es un catálogo de fantasías: carátulas, florones, faunos y figuras que parecen susurrarte secretos medievales.
La joya del conjunto es la capilla del Sagrario, obra de don Fernando Alonso de Coca, capellán de los Reyes Católicos. Su portada del siglo XV es como una página de un libro de historia del arte: aquí puedes ver el momento exacto en que el gótico se despide y el Renacimiento llama a la puerta. Es el Plateresco naciendo ante tus ojos.
¿No te parece fascinante que un terremoto de hace seis siglos siga siendo visible hoy, recordándonos que incluso la piedra más sólida guarda memoria del tiempo?