Esculturas
Monumento al Pozuelo de Don Gil
José Antonio González López-Arza2000

Esculturas
José Antonio González López-Arza2000

Estamos ante el monumento al Pozuelo de Don Gil, una escultura que nos cuenta una historia fascinante sobre los orígenes de Ciudad Real. Este lugar donde ahora caminamos, la Plaza de Cervantes, guarda la memoria de un nombre casi olvidado: el Pozuelo Seco de Don Gil.
Antes de que existiera Villa Real, antes de que Alfonso X el Sabio fundara esta ciudad en 1255, aquí había un pequeño asentamiento con ese curioso nombre. Un pozuelo es simplemente un pozo pequeño, y este estaba seco, pertenecía a alguien llamado Don Gil.
La escultura, creada en el año 2000, funciona como un puente invisible entre tres momentos de nuestra historia. Por un lado, Alarcos, la antigua ciudad que quedó atrás. Por otro, ese poblamiento intermedio del Pozuelo. Y finalmente, la Ciudad Real que conocemos hoy.
Es fascinante pensar que bajo nuestros pies se superponen siglos de historia. Que este lugar ha sido testigo del abandono de una ciudad, del nacimiento de otra, y de la transformación constante de un territorio.
El monumento nos invita a imaginar cómo era la vida en aquel pozuelo seco, qué historias guardarían sus habitantes antes de que la nueva villa real cambiara para siempre el destino de estas tierras.
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